Entrevistas al Dr. Manfred Horn
Entrevistador Modesto Montoya (marzo 2006)
   
 

En la foto, el Dr. Manfred Horn dictando una charla sobre energía solar... hace unos años.


Manfred Horn, físico alemán que llegó a Lima el año 1964, acompañando a su esposa. Pensó quedarse un año, pero decidió radicar en el Perú. Organizó de los laboratorios de física intermedia de la UNI, fue decano de la Facultad de Ciencias de la UNI y es un promotor incansable del uso de la energía solar.

 

 

¿Cómo es que decidiste venirte de Alemania a Perú?

Yo estudié física en la Universidad de Munich. En esa ciudad, en 1961, conocí a Charito, una estudiante limeña. En julio del año 1964, después de haber concluido mis estudios como “Diplomphysiker” vino a Lima para conocer su país y a sus padres y casarnos. En principio veníamos por un año. Buscando algo en qué trabajar encontré una oportunidad en la ITT. Mi trabajo iba a consistir en participar en la construcción de una red de microondas, tema de mi tesis de diploma.

¿Cómo llegaste a la UNI?

Un amigo, el filósofo Antonio Peña Cabrera, casado con una alemana, me pasó la voz que en la UNI se había fundado la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Vine con Antonio y me presenté ante el primer decano, recientemente elegido, Pablo Willstatter, ingeniero mecánico. El secretario académico era Carlos Hernández. No había físicos en la Facultad. Había un buen grupo de matemáticos, que pertenecían al Instituto de Matemática de la UNI, el IMUNI, donde había también un físico, Holger Valqui. Empecé a trabajar en el laboratorio de física, en el sótano del pabellón central. Dejé ITT antes de empezar.

¿Cuál era tu trabajo en ese laboratorio?

El laboratorio de enseñanza de física general estaba a cargo de Hernán Sánchez. Había buenos equipos antiguos mayormente europeos. Había toda la gama de equipos, pero estaban un poco abandonados. En septiembre 1964 entré a la UNI. Mi función era montar los laboratorios de física intermedia para los alumnos de física.

¿Cómo empezó la cooperación con Francia?

Un día de 1965 llegó el profesor Dreyfus, de Grenoble. Apareció la primera idea de cooperantes franceses. En el verano de 1966 tuve un trabajo en los laboratorios de la Philips, en Holanda, para aprender la técnica de resonancia magnética aplicada a minerales. Fue por tres meses. Allá, invitado por el Prof. Dreyfus, fuimos con Rosario a Grenoble. Allí conocí a Ferdinand Volino. Él estaba terminando su doctorado en física. Después vino Ferdinand a la UNI como primero de una docena de cooperantes posteriores.

¿Cómo viviste el golpe militar?

El 68 hubo el golpe militar. Se cerró el IMUNI, ocupado por estudiantes quienes reclamaban el cogobierno y rechazaban una supuesta intromisión de la CIA. Con una nueva ley universitaria se eliminó las facultades.

Nacieron los departamentos…

Con la nueva ley se creó los departamentos. Había en este momento un pequeño grupo de físicos en el nuevo departamento de física: Victor Latorre, Holger Valqui, Ernesto López, Horacio Verdún, Balfour Merovicci, yo y unos pocos profesores visitantes, en particular argentinos. Pero la mayoría en el departamento de física eran ingenieros, que enseñaban física general. El primer jefe era el Ing. Casano, a quien no le importaba la investigación. La idea que tenía era en el Perú se necesitaba solamente física básica para ingenieros.

Te fuiste a Canadá…

Los pocos físicos reclamamos ante el Rector Agurto por ese ataque a la ciencia, pero sin mucho éxito. Me fui a Canadá, con la idea de quedarnos allí. En la Universidad de Colombia Británica en Vancouver hice el doctorado, algo en contra de mi voluntad. Pero un profesor me convenció, porque sin doctorado no se obtenía trabajo, decía. Estuve tres años, 2 años becado por la Fundación Ford para hacer el doctorado en física con investigaciones en resonancia magnética y un año en geología con un puesto postdoctoral. Nos fuimos como inmigrantes, con todas las ventajas del caso.

¿Cómo regresaste a la UNI?

Regresé a Lima en vacaciones en el 71 y Víctor Latorre me convenció para regresar. En el 72 regresamos. Había habido un cambio en el departamento. El jefe era ahora Carlos Hernández, un ingeniero mecánico con estudios de física nuclear en Maryland y una clara visión de la importancia para el Perú de la investigación en ciencias.

¿Y la inestabilidad de los 70?

Años más tarde, por los 75, había mucha inestabilidad y efervescencia política en la UNI, cuando el rector era el Ing. Cabrera, que era rector en su condición de profesor más antiguo y que consideraba a los científicos como personas conflictivas, sacando varios profesores, entre ellos a Benjamín Marticorena. A fines del 76 se anuló también el nombramiento de tres profesores extranjeros, porque según Cabrera los extranjeros no podían ser profesores nombrados. Ellos fueron Balfour Merovicci, Horacio Verdún y Manfred Horn.

¿Te defendiste?

Yo pelée, con el apoyo de todos los físicos de la UNI y el apoyo, en particular, de Mario Samamé y José Ignacio López Soria y de muchos intelectuales, como Jorge Basadre y Luis Alberto Sánchez. Consideramos que esa decisión de Cabrera era contra la universidad y contra el Perú. A mí me querían exigir a firmar un contrato lo que rechacé. El Ministro de Educación, un general, también me sugirió lo mismo. Yo no acepté.

¿Como terminó?

En 1977 salió una ley para elegir rectores. En la UNI se eligió el rector López Riva, y fuimos repuestos.

¿Y en los años 80, con la crisis económica…?

El problema crítico sucedió cuando llegamos a ganar cien dólares. He tenido un ofrecimiento de la Universidad de Freiburg en Alemania como Profesor Visitante y nuevamente estuve pensando salir del Perú. Pero, supongo por bien, lo postergué y finalmente perdí la oferta.

¿Cómo surgió tu carrera solar?

Al regresar de Canadá, a través del colega Casio Oré, conocí a Maximiliano Durán, un matemático, que enseñó un tiempo en la UNI, para irse después a su natal Ayacucho y ser Senderista. Durán animaba en la UNI un seminario sobre el tema solar, aunque un poco esotérico. Por otro lado, en el ITINTEC, con Alfredo Oliveros, se organizó una división de energías renovables. Ellos tenían problemas para medir algunos parámetros físicos de materiales y de equipos, como el flujo de aire en un secador solar o la absortancia de un colector solar. Me interesé. Poco a poco empecé a dar servicios.

Nació la Sociedad Peruana de Energía Solar…

Empezamos a dirigir tesis en temas solares, hicimos cursos para niños. Nació la idea de hacer cursos de capacitación. En 1980 hemos creado en la UNI la Segunda Especialización Profesional en Energía Solar, que hasta ahora existe. Así empezó a formarse un grupo de profesionales peruanos expertos en el uso de la energía solar, lo que dio inicio también a la Sociedad Peruana de Energía Solar, de la cuál fue presidente muchos años.

Se consiguió apoyo internacional para los proyectos. En particular, se logró apoyo de la cooperación alemana para un proyecto importante de secado solar de productos alimentarios, con la participación de la UNI y de las universidades nacionales La Molina, del Cusco, Ancash y Tacna. El proyecto se inició en la UNI, pero para darle un carácter nacional se hizo a través de CONCYTEC. Por problemas posteriores con la nueva administración en el CONCYTEC, a partir de 1985, y a pedido de todas las universidades participantes en el proyecto, el proyecto regresó a la UNI. El resultado de este proyecto está descrito en el libro “Teoría y práctica del secado solar”.

¿Cómo observas la evolución de la Facultad?

Mejorando muy lentamente, al ritmo de los vaivenes de la política, aunque lo que permanece desde muchos años es el abandono de la Universidad por parte del Estado. En este sentido, los mejores tiempos eran los años 60. La UNI tenía un préstamo del BID, con lo que se construyó, entre otros, el edificio nuevo de física y se compró el equipo de resonancia magnética y otros equipos más.

Se ganaba bien en esos tiempos…

Mi primer sueldo en la UNI, contratado con el sueldo de un profesor asociado a tiempo completo, era 14400 Soles mensuales, equivalente a 500 dólares. En esa época, un profesor principal DE ganaba como congresista, mil dólares, que eran equivalentes tal vez a unos 6 000 dólares actuales. Cuando decidí comprar un Volkswagen, que costaba 2000 dolares, Carlos Hernández me dijo que eso no correspondía al status de profesor.

Y los alumnos eran de todas las sangres…

En esos tiempos, la UNI tenía un alumnado muy variado, ricos y pobres estaban acá. Tampoco había mucho competencia, porqué casi no había ingeniería y física en las pocas universidades privadas de esa época.

¿Y ahora sé que tienes planes en el Cusco?

Tenemos un solo hijo. Él quería ser mecánico. Pero tuvo un accidente automovilístico y quedó con un brazo paralizado, al punto que no sentía el brazo aún cuando se quemaba con el soplete de soldador. Se interesó después en hotelería, primero unos años en Alemania y después empezó a trabajar en hoteles por aquí. Decidimos entonces hacer una empresa hotelera propia para nuestro hijo. Con los ahorros, seguros de vida e indemnizaciones de Charo, que se retiraba del PNUD, donde había trabajado desde nuestro regreso del Canadá, construimos un pequeño hotel en el Cusco, “La Posada de Atahualpa”. Nuestro hijo, con su mujer, lo administra ahora. Visítanos en www.atahualpacusco.com.

¿Cuáles son tus actividades actuales?

Sigo como profesor DE de la UNI. Un interés especial tengo en las aplicaciones solares rurales, coordinados en la UNI a través del Centro de Energías Renovables, CER-UNI, creado como una de las consecuencias del proyecto de secado solar.. Seguimos también con la Segunda Especialización., ahora en forma semipresencial. Los cursos se ofrecen por Internet, usando el programa gratuito de Dokeos de la universidad de Bruselas. Puedes verlos en http://campus.dokeos.com. Los exámenes son presenciales, como también los cursos experimentales en el verano. Los cursos son gratuitos, salvo las inscripciones que cobra la UNI.

¿Y el CYTED?

Mi otra actividad en el área solar es en el marco del programa CYTED. Participo en este programa desde sus inicios en 1986 y soy actualmente el coordinador internacional de la red RIASEF, que es “Red Iberoamericana para las Aplicaciones Sostenibles de la Energía Fotovoltaica”. Este año tenemos 45 mil dólares, con los que organizamos reuniones de coordinación y cursos en los países iberoamericanos, hacemos publicaciones y pasantías de investigadores de un grupo a otro grupo de la red. Más puedes ver en la página web http://fc.uni.edu.pe/riasef. En general, algunos trabajos en energía solar he puesto en http://fc.uni.edu.pe/mhorn.

¿Y el financiamiento para equipos?

En relación al equipamiento de los laboratorios, como tu sabes, el financiamiento por parte del gobierno es muy reducido. Adicionalmente viene en los últimos años algo de los recursos que genera la misma universidad, como consecuencia de sus actividades empresariales y de servicio, promovidos desde los 90 por el entonces rector Sota. En el caso de física, cada grupo busca también financiación y donaciones del extranjero. Por ejemplo, los diferentes microscopios electrónicos y el espectrómetro de masa que tiene la Facultad hemos recibidos como donaciones de universidades europeos. Son equipos usados, pero en buen estado de funcionamiento

¿Cómo ves el futuro?

Soy optimista por naturaleza. Cuando comencé, la palabra investigación se refería, inclusive en la UNI, a la investigación policial. Creo que hoy estamos algo mejor. Desde 1990 tenemos en la Facultad un doctorado en física, con seis doctores graduados y recientemente también en matemática, con un doctor graduado. Son pocos, pero de buen nivel. Hay ahora intentos serios en la UNI de valorizar el trabajo de investigación científica, buscando alcanzar estándares internacionales y una acreditación de los diferentes programas de ante como de postgrado.

¿Y la calidad de alumnos de la UNI?

Me parece que la calidad de los alumnos no ha cambiado. Los de hoy son tan inteligentes como los de antes. Por otro lado, y a pesar del cambio de la estructura social de nuestros alumnos, hoy son mayormente de estratos sociales pobres, nunca he visto mayores tensiones. Por eso me sentí cómodo desde el principio.

Lima, marzo 2006

 

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